lunes, 14 de septiembre de 2009

Trabajo enviado por Cintia Montenegro

PERIODISMO CIVICO.

El desarrollo del periodismo cívico como un movimiento renovador de la prensa contemporánea supone el desafío de establecer nuevas conexiones entre la ciudadanía, la comunicación política y el sistema de medios. La prensa retoma desde sus propios límites, una acción responsabilizadora para la profundización democrática y el mejoramiento de la calidad de vida de las comunidades desde y para las cuales, incide. Por periodismo cívico, comunitario, de contacto con la comunidad o de interés público, se entiende la acción de "retomar contacto con la comunidad, descubriendo lo que los lectores quieren y abriendo espacios para charlas de temas del interés público", sostiene el periodista brasileño Carlos Castilho.
A fines del siglo XX los medios escritos norteamericanos dieron cuenta de la más profunda crisis de la prensa liberal anglosajona. La circulación de los diarios que había aumentado en la post guerra y se había beneficiado del desarrollo económico para la década de los ochenta estaba en un franco declive.
El ejercicio del periodismo, encuestas tras encuestas, demostraba un profundo distanciamiento entre la ciudadanía y los medios. Incluso, la televisión también hablaba de fracasos en su gestión social informativa: sólo había audiencia cuando las noticias se basaban en el escándalo y la cobertura de crisis.
Así, el interés por lo público de la tradición republicana, parecía desvanecerse en el aire y con ello, la sociedad civil sólo reconocía a los medios una función social degradada: el "info-entertaiment", la información del entretenimiento.
Esta carencia era congruente con la escasa participación en las votaciones en Estados Unidos. En 1984 quienes sufragaban representaban menos del 40 % del electorado. La participación de los ciudadanos en el debate público y la práctica periodística, ambos ejes del fortalecimiento de la democracia liberal, estaban distanciados de tal manera que se hacía evidente la búsqueda de nuevas conexiones con la ciudadanía.
Esto motivó a que en distintas partes de Estados Unidos, intelectuales y académicos, comenzaran a criticar el esquema informativo de los medios con el fin de que estos asumieran nuevas estrategias para constituir una nueva esfera: la esfera pública ciudadana.
Dicha configuración no tardó en gestarse. Tras las mediatizadas elecciones de George Bush en 1988, no fueron pocos quienes criticaron la cobertura de la campaña. Sometida a los designios del candidato y no del electorado y basada en la profundización de los conflictos, este tipo de trabajo resultaba, para sus observadores directos, un síntoma evidente de la crisis de la prensa y de su rol para el fortalecimiento democrático.
El esfuerzo combinado de Jay Rosen, uno de los principales intelectuales norteamericanos, James Batten, ex director de la cadena Knight Ridder y Davis Buzz Merritt, un experimentado editor del diario Wichita Eagle de Kansas, desarrolló lo que sería una experiencia única en la creación de un innovador modelo periodístico. Una nueva praxis que logró reformar para siempre la salas de prensa de los medios norteamericanos y que puso al ciudadano común al centro de la producción informativa y de la agenda medial: el periodismo cívico.
La iniciativa fundacional se desplegó durante la elección de gobernador en 1990. El Wichita Eagle dejó de lado la agenda de los candidatos para focalizarse en las demandas de la comunidad en su conjunto. Utilizando metodologías de investigación social, y la construcción de canales de comunicación que potenciaran el feedback, se reconocieron los diez temas de interés ciudadano que guiaron a los periodistas a cubrir la campaña política. Con completa prescindencia de los intereses particulares y enfatizando la interpelación a los candidatos a asumir posturas frente a ámbitos como la educación, el medio ambiente o el gasto estatal, este medio logró promover un diálogo ciudadano efectivo con el mundo partidista.
Dicha experiencia, denominada "Su Voto Cuenta", marcó un hito en las posibilidades de establecer un nuevo trato, dignificando la labor del ciudadano en un efectivo control social, recuperando de manera estratégica y sin perder la noción de mercado necesaria para la industria medial, una dimensíón ética de responsabilidad social.
Hoy, a casi 15 años de esta primera experiencia, el periodismo cívico o público se ha fortalecido y con fuerza resuena como una real alternativa para el alicaído periodismo latinoamericano. Colombia, Perú y Argentina, son algunos de los países que con éxito han aplicado esta metodología y que hoy, en Chile, comienza a ser vista con alto interés para enfrentar, de manera sustentable, la concentración del sistema de medios imperante. En este esfuerzo se ha avocado la Universidad Mayor Sede regional Temuco, casa de estudios que desde el pregrado ya está explorando alternativas para consolidar este afán ciudadanista.
distinguir una sociedad democrática y plural, propia de la esfera política y la esfera medial/comunicativa de la prensa como ámbitos de acción independientes es un error, pues ambos se definen mutuamente. Tal como apunta Daniel Bell, desde la mirada de las sociedades pos industriales, lo que se entiende por democracia depende en gran medida de las formas de comunicación que la hacen posibles, y lo que se entiende por periodismo depende de los impulsos y aspiraciones de una política democrática.
Por ello, Merrit sitúa la labor del periodismo como un compromiso directo con la vida pública, entendiendo ésta como un ámbito que trasciende la mera política contingente, para situarlo en el espacio que ocupa cualquier "actividad en la que la gente trata de alcanzar objetivos comunes o busca resolver problemas comunes" (Merritt, 1995: 64). Los cambios que inserta en la lógica periodística el periodismo público, según Merrit, se sitúan en los siguientes ejes:
1. Trasciende la visión limitada de contar noticias hacia una misión más amplia de ayudar a que la vida pública funcione bien, y actúa basándose en ese imperativo. Cuando la vida pública funciona bien, tiene lugar un verdadero proceso deliberativo que se conduce a soluciones potenciales.
2. Va más allá del distanciamiento para convertirse en un participante preocupado por la calidad de la vida pública. Quienes ejercitan el periodismo público recuerdan que son ciudadanos más que periodistas.
3. Deja de preocuparse por las adecuadas separaciones para atender a las adecuadas conexiones. Si se es capaz de lograr conexiones adecuadas, las separaciones adecuadas se mantendrán por sí mismas.
4. No sólo se ocupa de describir lo que va mal, sino que también se imagina cómo serían las cosas si fuesen bien. Al describir las posibilidades realistas que subyacen a las soluciones inmediatas, el periodismo público o cívico informa a la gente de sus elecciones potenciales para el futuro.
5. Deja de ver a la gente como meros consumidores para verlos, además, como público, como actores potenciales que pueden alcanzar soluciones democráticas a los problemas públicos. Además, el periodismo público busca maneras de alentar la participación pública y la discusión verdadera; maneras de construir la capacidad pública de hablar y de alcanzar soluciones.
Según la mirada que plantea Merrit el cambio que el periodismo público defiende no exige al medio una modificación de las características propias que lo han fundado en la matriz de la tradición liberal anglosajona, ni menos en su pretensión moderna de anclar en sí y por sí la construcción de un ethos público. Se trata, más bien, de idear modos que le permitan al periodismo superar su incapacidad para ver al público como un actor más de la vida política, modos de ver la actividad periodística que trasciendan la mera lucha de intereses de una elite distanciada de la ciudadanía.
Este antecedente del periodismo público se entronca con la postura de la directora del Pew Center for Civic Journalism, Jan Schaffer. A su juicio los periodistas cívicos "no quieren decirle a la gente, lectores y televidentes, qué deben pensar o actuar; ni siquiera cómo deben entender únicamente un acontecimiento noticioso. Más bien crean una zona neutral de facultamiento (sic), al proveerles a los ciudadanos la información y algunas veces los métodos para compartir alguna responsabilidad y ofrecer alguna imaginación o soluciones para resolver algún problema".
Esto se relaciona con la doble "necesidad" del periodismo público en considerar tanto una mayor presencia de nuevas voces en los medios y la construcción de una nueva forma de comprender la agenda noticiosa.
la investigadora Charlotte Grimes, reconoce algunos hechos centrales como las prácticas que caracterizan al movimiento. Estas son:
1. El patrocinio de foros, encuestas, debates públicos, encuentros entre los vecinos y "ejercicios cívicos" como paneles de ciudadanos, en pos de la solución de temas específicos como controversias del desarrollo o de la economía local.
2. El uso de coordinadores comunitarios, un nuevo tipo de reportero que media entre el periodista y los vecindarios, por lo general financiados por el Centro Pew.
3. Establecer la cobertura medial mediante un nuevo concepto de pauta, la agenda ciudadana, que se construye por medios de encuestas, entrevistas en profundidad, paneles y otros métodos de investigación científica.
4. La incorporación de personas reales y de sus puntos de vistas en las noticias, como parte de ellas y no como meros referentes detrás de los expertos, los candidatos o cualquier otro actor típicamente relevante.
5. Establecimientos de alianzas estratégicas entre los medios para compartir historias, perspectivas de cobertura de noticias, incluso reporteros para determinadas campañas.
6. Interpelar al público lector a la formación de grupos al interior de sus propias comunidades para resolver los propios problemas de la ciudadanía. Esto conlleva la formación de lideres ciudadanos.
Sobre la nueva relación entre la prensa y los ciudadanos, el periodismo cívico o público, en varios sentidos, intenta poner a los lectores y espectadores de las noticias no como un mero "beneficiario" de la información que les proveen los periodistas, sino como participantes cruciales en la definición y creación de las noticias en sí mismas.
Más estratégicamente hablando, el periodismo público desplaza al lector desde la mirada de un mero consumidor de productos informativos, a una nueva perspectiva donde aparece al interior de las políticas estratégicas del medio, como co-participante de la construcción de la agenda noticiosa y, además, como un ciudadano con derechos y responsabilidades.
Por lo tanto, el periodismo público apunta a que las personas son beneficiadas y afectadas por lo que sucede en su entorno, lo que debe ser asumido por la ciudadanía mediante la participación en asuntos de interés publico, en la búsqueda de soluciones a los problemas las comunidades o sociedades donde el medio se aloja.
La filosofía política que está detrás del movimiento de periodismo público -aunque no sea del todo homogénea- tiende a converger en el pensamiento de Christopher Lasch.
La democracia requiere debate público, no información. La información generalmente concebida como la pre condición de todo debate no es, sin embargo, sino su resultado. [Y] Si la información no se genera en el debate público, gran parte de esa misma información será irrelevante, en el mejor de los casos, o manipuladora, en el peor. (Lasch, 1995: 81).
Para los impulsores del periodismo público, la información genuina, fecunda, surge del acercamiento a los intereses de la comunidad y de la creación de ámbitos comunicativos que propicien la participación ciudadana en el debate comunitario de esos mismos intereses.
La información debe fundarse en una preocupación deliberada por las necesidades y los intereses de la comunidad... Debe asegurar una conexión con la comunidad tanto como un impacto en la comunidad. Comprender a las comunidades permitirá que los futuros profesionales de los medios sean participantes y no sólo meros observadores para preservar los valores del periodismo como servicio público frente a las presiones competitivas que buscan mercantilizar las noticias. (Alvarez, 2000).
El periodismo público es mucho más que una técnica. Resulta todo un desafío filosófico conceptual porque supone un cambio fundamental en el modo de concebir el papel como periodistas en la vida pública. Esto, para Merrit, implica dos elementos centrales: El primero, el convencimiento de que en el estado actual de las sociedades contemporáneas el periodismo es un elemento central en el sistema de la vida pública, y, en segundo orden, que esta situación impone a la labor periodística una obligación.


La experiencia en la Novena región. Oportunidad y desafío.
La instalación de una mirada renovadora de la prensa desde la capital regional de la novena región es un hito que, a todas luces, representa más allá de las posibilidades estrictamente disciplinarias, una significación socio política relevante. No es menor instalar esta perspectiva ciudadanista -donde el sujeto común es puesto en el centro de la información- en la región más carenciada del país, donde el desarrollo no ha supuesto la reducción de las inequidades, en un escenario de alta complejidad cultural y en el cual el sistema de medios sigue operando bajo los cánones tradicionales de una información local general, tendiente al servicio parternalista o con claro énfasis a la visión comunitaria territorial.
En este sentido, el desafío de consolidar un escenario capaz de proyectar alternativas que conjuguen una alta rentabilidad social con una sustentabilidad económica es la meta que, en un mediano plazo, convoca la realización de pequeñas pero circunscritas experiencias de periodismo cívico en la región.
A la fecha, la Universidad Mayor se ha centrado en dar cuenta de la posibilidad de establecer un nuevo trato del periodismo con la ciudadanía, orientando de manera efectiva el desarrollo de las habilidades necesarias para transformar al futuro profesional de las comunicaciones, en un actor protagónico del cambio social y mejoramiento de la calidad de vida de las comunidades en que participa e interactúa.
Así, el primer objetivo plateado en las asignaturas de Periodismo Cívico I y II fue desarrollar una nueva posibilidad de cobertura electoral, asumiendo que en ella se podrían encontrar elementos suficientes para potenciar un discurso público común entre la ciudadanía y el poder político.
El momento no podía ser más propicio: tras cuatro años, la ciudad de Temuco volvía a tener la posibilidad de escoger su Concejo Municipal y alcalde, bajo una nueva modalidad de elección dual. Así también una fuerte disputa pre electoral hizo que el actual edil cediera -no ajeno a un fuerte debate mediático- su cupo por un ex diputado de su mismo partido. La oposición, en cambio, fuertemente apoyada por un despliegue comunicacional, veía en esta revuelta una nueva oportunidad para llegar al sillón edilicio, mientras que los sectores de izquierda afianzaban un discurso a favor de los comuneros indígenas y la nueva agrupación regionalista aspiraba a una consolidación temprana en el electorado.
Así, mientras para los medios tradicionales esto era una oportunidad única para promover el conflicto y desde ahí construir agenda, en la ciudadanía el diagnóstico era decidor: Una apatía evidente por los temas de interés público, una crítica a la ausencia de propuestas oscurecida por rutinarias declaraciones de principios y ante todo, un descrédito a la democracia que era percibida como un mero procedimiento de escaso impacto en sus vidas cotidianas.
Fue así como surgió la idea de construir un medio de comunicación en internet que, a modo de piloto, pudiera re elevar la función periodística a un compromiso con los públicos, rescatando las voces de la ciudadanía, sus intereses temáticos y la identidad local: www.periodismomayor.cl
Con este sitio, la Escuela de Periodismo de la Universidad Mayor, desarrolló una metodología de reporteo que le permitiera indagar en el desarrollo de las tendencias de opinión que subyacían a la discusión político partidista. Considerando a los sondeos de opinión no como una búsqueda de datos duros susceptibles de convertirse en noticia sino más bien como un instrumento para captar insumos relevantes que favorecieran la indagación más profunda, se aplicó un instrumento a más de 450 residentes de la comuna.
Sus resultados fueron sorprendentes: a diferencia de lo tratado por la agenda medial, los ciudadanos demostraron contar con más herramientas para definir lo realmente relevante en sus vidas. El conocimiento de variables contextuales, un fuerte sentido de apropiación local y una gran preocupación comunitaria hablaban de un sujeto ya no anómico, distanciado, sino más bien de un actor social relevante, observador de su propio entorno, crítico de él y aunque escasamente movilizado, sí con un fuerte sentido de responsabilidad colectiva.
Tras esta aproximación que dio como producto la construcción de una plantilla de 8 temas de interés ciudadano (medio ambiente, educación, seguridad, salud, discapacidad, trabajo) una serie de entrevistas y conversaciones en profundidad permitieron que ante algunos líderes ciudadanos de la más diversa índole se pudieran procesar las informaciones recabadas, para así, desde una cogestión comunicacional ciudadano-periodística se formularan aquellos nudos temáticos en cada uno de estos ámbitos, terrenos en los cuales la opinión pública mediática no reconocía y ni siquiera la elite política en campaña hacía como suya.
No obstante, tal oportunidad de nuevo trabajo periodístico, al igual que en la experiencia del Wichita Eagle, debía ser parte de una fuerte autocrítica profesional, capacidad que los mismo estudiantes, en su proceso formativo, debían enfrentar. Parte del ejercicio de cobertura se focalizó, paralelamente, en que éstos pudieran detectar y conocer las opiniones ciudadanas sobre el trabajo periodístico. Era el momento para conocer cuáles eran las prácticas, aproximaciones y metodologías que más distanciamiento o cercanía provocaban en el sujeto común. Cuáles eran sus visiones y representaciones del mundo periodístico y, por sobre todo, las expectativas que podrían llegar a tener en un escenario distinto, vinculante y propositivo.
Al igual que en otras investigaciones, el descrédito a la prensa se volvió patente. Una falta de información útil versus una excesiva tendencia al conflicto, del cual en pocas ocasiones se anunciaba una salida, era el aspecto más cuestionado por los entrevistados. Asimismo, una demanda por una comunicación más dialógica e información ajustada a criterios de trascendencia, con una figura del periodista como un observador comprometido surgía dentro de los intereses ciudadanos. De esta manera, los estudiantes pudieron apreciar el verdadero sentido de su profesión. Una información que debía releer el concepto del compromiso, ya no desdeñándolo por la imparcialidad, sino complementando a ésta en el ejercicio de una opinión pública diversa, tolerante y plural.
Este desafío se trasladó al trabajo periodístico concreto. A partir de las opiniones ciudadanas presentadas en el sondeo de opinión y una serie de entrevistas en profundidad a líderes sociales representativos de cada uno de los ámbitos que la gente común requería para la discusión pública, se decidió construir categorías para el reporteo intensivo. Dichas selección de subtemas sería lo que Periodismomayor.cl consideraría como ejes de la cobertura de la campaña electoral, la que además se basaría en un principio ético rector: el candidato debía dejar de responder desde las buenas intenciones para pasar al cómo y al porqué de sus potenciales decisiones en el cargo público si resultara electo.
Este concepto de situar al periodismo en un proceso de responsabilización política frente a la ciudadanía no estuvo ajeno de dificultades. Los candidatos principales vieron con recelo esta nueva forma de abordar sus propias pretensiones y con un manifiesto desdén algunos de ellos decidieron simplemente no participar de la iniciativa. Este negativo efecto, favoreció a que aquellas voces tradicionalmente excluidas por los medios tradicionales, pudieran contar con un espacio en igualdad de condiciones, entregando un principio de veracidad ausente a la fecha en las camapañas anteriores.
Este modelo, por tanto, permitió explicitar las vías del disenso político local, las posibles alternativas para el desarrollo de la comuna y la concepción de crecimiento local de cada uno de los candidatos desde un nivel de compromiso alcanzado con la ciudadanía de Temuco.
Dicho nivel de acuerdo se formalizó, finalmente en la gestación de un encuentro amplio entre el concejo electo y representantes de la ciudadanía, en el salón auditorium de la Universidad Mayor. Pese a que muchos de los recién elegidos se excusaron o bien simplemente se arrepintieron de asistir, quienes sí participaron pudieron dialogar de igual a igual con más de 150 personas, las que sin caer en las tradicionales querellas, sí buscaron una posibilidad de construcción común.
No es menor, en este sentido, que la discusión dada en ese espacio fuera la necesidad de una mayor y mejor participación ciudadana con el Municipio y en la toma de decisiones locales. Esto, a su vez, permitió generar el primer compromiso público de los concejales presentes: la articulación del Consejo Económico Social y Comunal (CESCO) principal instancia representativa de la gente en la administración municipal.
Así, este pequeño esfuerzo por instalar desde un micromedio una agenda de cobertura electoral, pudo terminar con un potencial cambio en las relaciones político-sociales de los temuquenses. El esfuerzo por la ciudadanización de los medios se traduce en un cambio social que ciudadaniza la vida pública y enriquece la democracia.
Medios comprometidos con ese esfuerzo es lo que requiere el desarrollo de las culturas e identidades locales. Esfuerzos conjuntos por una comunicación ciudadana y política renovadora es el principio rector de nuestra profesión periodística para este nuevo siglo.



Los logros.
Por fin, en un escenario como ese, se puede concluir que el beneficio para la comunidad es que los diarios vinculados con el periodismo cívico provean a los lectores más formas de actuar a favor de la colectividad. Y ellos, los lectores, actúan más cuando son invitados a ello. Y, como también dice Jan Schaffer, otro beneficio es que el civic journalism ayuda a elevar considerablemente los conocimientos de los lectores acerca de temas específicos. Otro beneficio: las comunidades acaban por adoptar el modelo de vinculación con lo cívico, sea por los círculos de estudios o por los equipos de voluntarios para la acción.Y, para la prensa, ¿cuáles fueron los logros? Schaffer responde: "Vimos que creció el periodismo de profundidad con resonancia más auténtica para la comunidad, en vez de un periodismo que solamente repite los dos lados de una cuestión; vemos periodistas redescubriendo a sus gentes y rompiendo algunos viejos estereotipos; vemos todo tipo de innovaciones en las redacciones. Nuevas páginas, nuevos empleos, nuevos criterios, nuevas declaraciones de misión (...); por fin, el periodismo cívico creó un ambiente que permitió a los editores asumir nuevos retos".A fin de cuentas, al practicar el periodismo público, está el periodista siendo un profesional ético en alto grado, en favor del ciudadano, que puede ser él también. Es trascender el mito del "periodista Watergate", siempre sólo, en búsqueda de un error para delatar. Es colaborar por una prensa más ciudadana, en el sentido que ella también sea responsable por los errores y aciertos y no apenas apunte las fallas y se auto-felicite por las conquistas.




Conclusión.

(…) Como lo muestra la sobrevaloración de la diversión. Los programas “divertidos” tienen mucho raiting –y el raiting- es lo supremo- no importa a costa de qué valor, ni quién lo financia. Son esos programas donde divertirse es degradar, o donde todo se vanaliza. Como si habiendo perdido la capacidad para la grandeza, nos conformáramos con una comedia de regular calidad. La desesperación por divertirse tiene sabor a decadencia.
Quienes así actúan reflejan una posición verdaderamente apocalíptica y escéptica donde no cabe enfurecerse, ya que se descree de toda conquista que pueda mejorar la vida. Como mucho, estos exponentes de la posmodernidad se arriesgan en algunas de estas modas espirituales que se obtienen con poco esfuerzo y no obligan a ningún cambio (…) Ernesto Sabato, la Resistencia.
Con pocas palabras este autor describió la decadencia de los medios, rebalsados de personajes mediáticos que nada aportan. Desesperados por ocupar un espacio en la pantalla. Parece increíble que habiendo llegado a crear miles de formas para mantenernos en contacto constante, estemos cada vez mas alejados. Sin saber lo realmente importante. Nos llenan de información, de datos que nada influyen en nuestra vida. Tenemos en nuestras manos una verdadera salvación: “podríamos ser la sombra de nuestros dirigentes, vigilarlos a cada paso, y sin embargo nos entretenemos viendo a aquel bufón de turno”.
Nuestra situación actual, como sociedad, es vergonzosa. Pero no hacemos nada. Es ahí donde este periodista, en su rol de puente conector, viene a hacernos reaccionar. Nos solo nos muestra lo que pasa sino que además nos llama a cambiar la situación.
El periodismo cívico es una novedad. Vendria a ser la evolución del simple periodismo. Siguiendo la ley natural de Darwin debió evolucionar para sobrevivir. Para superar la apatía generalizada en la población. Realmente es una herramienta indispensable. Ahora el ciudadano no solo es consumidor, sino, ademas es fuente productora de la noticia: su opinión vale. Ayuda a formar la agenda pública, debatiendo sobre los temas que realmente le urgen sean solucionados por sus representantes. El periodista civico tiene una labor transcendental, al seleccionar, sobre esta gran proliferación de opiniones de la ciudadanía para asi si poder acercarle a los dirigentes aquellas que son la preocupación del pueblo. Y puedan ser resuelto.
Ahora, el periodista, se reconoce primero como ciudadano y luego como periodista. Esta comprometido con la solución del conflicto.
Esta nueva estrategia es criticada. Se dice que pierde la objetividad. Pero seamos realitas; hoy por hoy, con la excusa de la libertad de opinión, los periodistas dicen lo que piensan sobre cada tema que tocan. O sea no se limitan a solo informar, además opinan, olvidando que el lugar que ocupan, la mayor de las veces, ayuda a formar la opinión pública. Pero jamás cruzan el limite, en cuanto al compromiso: ahí si recuerdan su rol de informante y no se comprometen. No hacen nada para colaborar con la solución.
Todos tenemos derecho a ser informados; pero esa información debe ser veraz, de calidad y no debe estar teñida de subjetivismo. El periodista no debe empañar la información con su punto de vista. Solo debe “INFORMAR”. Ahora bien, que hacemos, cuando vemos a nuestra sociedad ir cada vez cayendo mas bajo, cada vez mas llena de individualismos. En este contexto no solo es bienvenido el periodismo cívico sino que además es necesario.




Bibliografía:

-chasqui 82, 2003. ensayo “ Periodismo civico: Pasado, Presente, Futuro”. Marcio Fernandez.
- Trabajo enviado por:DrC. Heriberto Cardoso Milanés (monografías.com)
- BLogspot “periodismo”.
- Revista F@ro Nº2 : “Periodismo Cívico. Una alternativa en desarrollo para un Periodismo Participativo”. -José Miguel Labrin Elgueta.

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