CONCEPTO DE PERIODIMO CÍVICO Y CARACTERÍSTICAS GENERALES-LOS TEORICOS DEL PERIODISMO CIVICO (Merritt, Rosen, Carey) –
CARLOS ALVAREZ TEIJEIRO
“El Periodismo Cívico es periodismo que implica los siguientes cambios de mentalidad1:
1. Trasciende la misión limitada de ‘contar las noticias’ hacia una misión mucho más amplia de ayudar a que la vida pública funcione bien, y actúa basándose en este imperativo. Cuando la vida pública funciona bien, tiene lugar un verdadero proceso deliberativo que conduce a soluciones potenciales.
2. Va más allá del ‘detachment’ para convertirse en un participante preocupado por la calidad de la vida pública. Los practicantes del Periodismo Cívico recuerdan que son ciudadanos además de periodistas.
3. Deja de preocuparse por las adecuadas separaciones para atender a las adecuadas conexiones. Si somos capaces de lograr las conexiones adecuadas, las separaciones adecuadas se mantendrán por sí mismas.
4. No sólo se ocupa de describir lo que ‘va mal’ sino que también imagina cómo serían las cosas si ‘fuesen bien’. Al describir las posibilidades realistas que subyacen a las soluciones inmediatas, el Periodismo Cívico informa a la gente acerca de sus elecciones potenciales para el futuro.
5. Deja de ver a la gente como meros consumidores para verlos como público, como actores potenciales que pueden alcanzar soluciones democráticas a los problemas públicos. Además, el Periodismo Cívico busca maneras de alentar a la participación pública y a la verdadera discusión; maneras de construir la capacidad pública de hablar y alcanzar soluciones”
De todos modos, el cambio que el Periodismo Cívico propone no exige al sistema de medios que abandone, sino que complete y profundice, el lugar público en el que como institución se ha consolidado a lo largo de varios siglos de ejercicio profesional. Se trata, pues, de idear modos que le permitan al periodismo superar su incapacidad para ver al público como un actor más de la vida política, modos de concebir la actividad profesional más allá del mero ‘adversarismo’: “Nada de todo esto requiere que abandonemos el periodismo de investigación, o que aboguemos por soluciones específicas o que ‘nos convirtamos en el electorado’.
El Periodismo Cívico no es preguntar al público qué quiere en los medios. No se trata, tampoco, de editores y concejales reunidos decidiendo qué debiera suceder. Tampoco se refiere a periodistas involucrándose en los asuntos públicos, ni alude a abandonar los valores de la objetividad, la imparcialidad o el equilibrio. Por último, no se refiere a diarios que tratan de imponer una agenda pública. Desde mi punto de vista, esto es el Periodismo Cívico. La vida pública, incluida la vida política, se encuentra en crisis: ni la nación en su conjunto ni las comunidades que la integran parecen capaces de resolver sus problemas básicos o, cuando menos, de hablar civilizadamente sobre ellos. El periodismo también está en crisis: basta con consultar cualquier estadística al respecto. La viabilidad de la vida pública y el significado del periodismo están unidos de manera indisociable. Si los ciudadanos siguen al margen de la vida pública, si no les interesa en absoluto, tampoco tendrán necesidad ni del periodismo ni de los periodistas. La vida pública no puede fundamentar su vitalidad en una mera dieta de información (...). Si los periodistas conciben que su único objetivo es proporcionar e interpretar información —esto es, contar simplemente las noticias de manera distanciada— no seremos de ayuda ni para la vida pública ni para nuestra propia profesión. Por el contrario, el periodismo debe asumir el objetivo adicional de ayudar a que los ciudadanos se reconecten con la vida pública, lo cual significa desarrollar nuevas herramientas. Uno puede ser objetivo al atender a los hechos sin que ello signifique que no le importan las consecuencias que tales hechos poseen. Ésa es la diferencia fundamental entre la objetividad y el distanciamiento”
De acuerdo con Rosen, los puntos clave de este movimiento han de ser los siguientes:
“1. La política y la vida pública están abiertas a todos, y los periodistas deberían aprender a presentarlas de este modo.
2. La democracia requiere ‘información’, proporcionada por la prensa como cuestión de rutina, pero también exige ‘participación’, a la cual la prensa puede invitar.
3. El periodismo, en su mejor expresión, se dirige al individuo en su condición de ciudadano responsable, no de consumidor ocioso, de espectador en busca de emociones o de víctima impotente.
4. La política debe involucrar la solución de los problemas públicos, precedida por reflexiones y discusiones. Al aprender a ver las cosas de este modo, la prensa puede comenzar a reconocer la frustración del público frente al sistema político y a ocuparse de ella.
5. ‘Discusión’ no es lo mismo que ‘debate’. Hay mucho debate, pero demasiado poco de él le hace un lugar a los ciudadanos o tiene sentido para ellos como medio de alcanzar soluciones. Lo que falta son oportunidades de diálogo ‘deliberativo’, en el cual la gente ordene sus dificultades, reflexione sobre sus opciones, escuche con atención y profundice sus puntos de vista. Un diálogo semejante no está por encima de la comprensión de la mayoría de la gente, aunque lo haya experimentado raramente. Hacer que sea menos raro es un objetivo legítimo de la prensa.
6. Los valores que sustentan los periodistas moldean su trabajo.
Probablemente, de una preocupación más honda por la participación cívica, la solución de los problemas públicos, el diálogo deliberativo y la integridad de la vida publica resultaría un periodismo diferente”.
LAS CRÍTICAS AL PERIODISMO CIVICO
Cabe coincidir parcialmente con Merritt cuando señala que el Periodismo Cívico ha recibido críticas innumerables desde sus comienzos, críticas que engloba en dos grandes grupos. Por un lado, están quienes han censurado “algunas prácticas periodísticas autodenominadas Periodismo Cívico, y estoy de acuerdo con muchas de esas críticas pues se han hecho cosas, en nombre del Periodismo Cívico, que yo jamás haría. Por otro lado, están quienes han pretendido criticar las ideas en las que se inspira el Periodismo Cívico y no las prácticas en las que se concreta. Sin embargo, el enorme pragmatismo periodístico de esos críticos los ha llevado a incurrir en el error de censurar las prácticas y dejar de lado los fundamentos filosóficos, que nunca han sido criticados de manera contundente”.
A) Algunas carencias teóricas del Periodismo Cívico
1- No puede desconocerse que falta, al menos en el ámbito específico de la comunicación, una presentación orgánica de esta nueva sensibilidad comunicativo-informativa para que pueda hablarse de ella como si de un nuevo paradigma científico se tratara. Los teóricos del Periodismo Cívico confunden la exhaustiva descripción de los problemas con la exposición de sus causas, al tiempo que asimilan el detalle de las posibles soluciones y remedios con los motivos de fondo que debieran aducirse para ‘solucionar’ o ‘remediar’.
Al efecto de presentar las carencias teóricas de manera sistemática, se pueden señalar deficiencias en los fundamentos del Periodismo Cívico en, al menos, tres grandes áreas: en primer lugar, carencias de índole teleológica, es decir, insuficiencias en la concepción del fin de la actividad profesional de comunicar públicamente; en segundo lugar, e íntimamente vinculadas con lo anterior, carencias antropológicas relativas a la comprensión del papel que el diálogo cumple en la constitución de la subjetividad humana; por último, carencias de naturaleza crítico-epistemológica referidas, por una parte, a la incompleta crítica tanto del concepto tradicional de objetividad periodística como del concepto de detachment que lleva emparejado; por otra, referidas al modo en que algunos teóricos del Periodismo Cívico desestiman ciertas impugnaciones de fondo a los presupuestos teóricos del movimiento.
B) Carencias teleológicas y antropológicas
Del mismo modo debe sostenerse que, aun siendo la esfera pública el espacio de la original aparición humana, como afirma Arendt, tal espacio queda constituido por el hecho de que el sujeto humano necesite aparecer ante la alteridad para saber de sí, y no a la inversa. Por lo tanto, pretender que los medios debieran alentar a los ciudadanos a participar en la vida pública de la democracia no explica ni justifica —ética o políticamente— que tal proceso merezca llevarse a cabo. Como indica Spaemann, “la discusión pública es un elemento importante de una vida lograda, pero no es la fuente de las obligaciones morales” . El énfasis atendible del Periodismo Cívico en la participación ciudadana (‘participación’ como ‘resultado del participar’) oscurece el profundo valor de la ‘participación’ como ‘acto de participar’.
Por último, y teniendo en cuenta de manera exclusiva ese aspecto sociológico, incluso para ese caso puede afirmarse que la comprensión alcanzada resulta tan parcial como ineficaz. En efecto, sólo si se entiende que el retorno a la intimidad, y el creciente desinterés por las cuestiones públicas al que el Periodismo Cívico trata de poner remedio son algunos de los rasgos estructurales sobresalientes de la modernidad tardía, y no meras consecuencias automáticas de la acción del sistema de medios sobre las sociedades y sobre las personas, resulta atendible criticar al Periodismo Cívico que aspire a obtener resultados que exceden sus posibilidades.
C) Carencias crítico-epistemológicas
Comparadas con las carencias antropológicas y teleológicas, las deficiencias crítico-epistemológicas parecen menos graves y mucho más fáciles de resolver. Se trata de carencias referidas, por una parte, a la incompleta crítica tanto del concepto tradicional de objetividad periodística como del concepto de ‘detachment’ que lleva emparejado; y también de carencias referidas al modo en que algunos teóricos del Periodismo Cívico desestiman ciertas impugnaciones de fondo a los presupuestos teóricos del movimiento.
Periodismo Cívico desestiman ciertas impugnaciones de fondo a los presupuestos teóricos del movimiento, no parecen ajustadas a la realidad ciertas quejas de Merritt cuando precisa que quienes han pretendido criticar las ideas en las que se inspira el Periodismo Cívico, y no las prácticas en las que se concreta, habrían sucumbido ante un pragmatismo periodístico insalvable que los ha llevado a incurrir en el error de censurar las prácticas y dejar de lado los fundamentos filosóficos, “que nunca han sido criticados de manera contundente”.
EXPERIENCIAS DEL PERIODISMO CÍVICO
El “Periodismo Cívico” tiene su origen en el diario “Wichita Eagle”, del Estado de Kansas, en los Estados Unidos, y fue una reacción ante la pobreza en la calidad de los debates políticos, y la baja concurrencia en las urnas, que llegaron a su punto más bajo en las elecciones presidenciales de ese país, en 19882. David Merritt, famoso periodista y director del “Wichita Eagle”, concluyó en ese momento que el lector carecía de los medios suficientes para hacer cambios en la sociedad si la prensa se limitaba a darle información conforme al modelo tradicional del periodismo. En simultáneo, muchos otros hombres de prensa comenzaron a preguntarse si los medios no serían también parte del problema, y si no habían colaborado en la erosión del espacio y participación pública. En 1990 Kansas debía elegir un nuevo gobernador, y fue una buena oportunidad para llevar a la práctica los nuevos métodos y herramientas del “Periodismo Cívico”. Merritt impulsó desde su diario el llamado “Proyecto Votante”, sobre la base de una encuesta entre 500 lectores para determinar cuáles eran, en su opinión, los principales problemas de la región; los más mencionados se utilizaron como guía para la cobertura. A partir de las respuestas se presionó a los candidatos para que explicaran sus puntos de vista acerca de las temáticas más elegidas, con el objetivo de renovar el interés del público en el proceso político y aumentar la concurrencia de los votantes. El principal cambio residió en permitirles a los ciudadanos elegir sus temas de interés, en lugar de que fueran impuestos por los mismos postulantes. Para este fin se utilizan en el “Periodismo Cívico” técnicas clásicas de las ciencias sociales, entre ellas las encuestas y los focus groups, y procedimientos cualitativos menos estructurados como las reuniones públicas y las conversaciones y entrevistas abiertas.
miércoles, 16 de septiembre de 2009
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