PERIODISMO CIVICO
Tema: Propaganda política – Comunicación gubernamental
Propaganda Política: con este término se designa al conjunto de actos por los que se da a conocer una cosa, un ideal, una persona, etc., con el fin de crear una imagen favorable y obtener adeptos o compradores. El fin de la propaganda es obtener la ejecución de determinadas acciones por parte de las personas a las cuales se dirige: votar a cierto candidato o partido, comprar tal producto, etc. Otras veces la propaganda apunta a volver pasiva a la población, para que acepte actos ya cometidos por el gobierno, el partido, etc. La disponibilidad actual de poderos medios de comunicación social ha ampliado muchísimo las posibilidades de la persuasión, que es en definitiva el objetivo de la propaganda.
Es la primera guerra mundial la que marca un hito fundamental en la historia de la propaganda ya que desde ese momento, se convierte en un proceso organizado y profesionalizado que deja significativos aportes en diferentes ámbitos.
Con la primera guerra mundial aparece el concepto de “Guerra de masas”, la guerra, ya no será un acontecimiento que involucraría sólo a unos cuantos militares sino que afectaría directamente a la población civil.
Por primera vez se hablaría de una “Guerra total” en el que serían decisivos tanto los recursos humanos como los tecnológicos. Hay una enorme cantidad de pérdidas humanas, 600.000 personas por cada bando. Sería la propaganda el recurso que permitiría sostener la motivación de los soldados para la lucha ante la proximidad de la muerte que jaquea la moral de las tropas.
Estos antecedentes hicieron que en el ámbito militar, la propaganda sea entendida como una acción psicológica cuyo objetivo es la "motivación" de los combatientes.
Alemania es el único país que, una vez involucrado en la primera guerra, utilizó una propaganda de tipo “defensiva” reaccionando a los mensajes difundidos por el enemigo.
Publicidad política del tipo “defensiva” significa que un partido político o un país que inicia los mensajes, fija la agenda, es decir determina los ejes temáticos sobre los cuales se planteará el debate. El sector que está en oposición deberá responder a las acusaciones (reacción), esto es “defenderse”. Para revertir la situación, lo que suele intentarse es destruir la agenda planteada y así orientar la discusión hacia temas que resulten más favorables. Este esquema se observa también en las campañas políticas actuales.
En Inglaterra, durante el mismo período, se creó un comité de propaganda política que trabajó sobre sus propias tropas, pero sin descuidar las relaciones exteriores. Como su objetivo era conseguir un aliado, se concentraron también sobre los EEUU.
En EEUU, antes del estallido de la primera guerra, la opinión pública estaba dividida en dos: Gran parte de la población veía con cierta simpatía la causa alemana y en contraposición otros estaban a favor de Inglaterra y propiciaban la incorporación de su país como aliado de esta y consiguientemente, enemigo de Alemania.
Las cadenas periodísticas defendían también posiciones diferentes. Pulitzer era favorable a la intervención norteamericana, mientras que Hertz se manifestaba partidaria de la neutralidad.
Al entrar en guerra, EEUU, creó un comité de información pública con dos objetivos: 1) dirigido a sus propios ciudadanos, que tendría la misión de trabajar sobre la moral, elevándola o por lo menos manteniéndola, y 2) el objetivo era explicar y justificar la entrada de EEUU en la guerra. Sería el “justiciero” del mundo y sus causas nobles serían la justicia, la democracia y la paz.
Ese trabajo propagandístico ha dejado un modelo de organización e importantes aportes para la psicología, la sociología y las técnicas de persuasión publicitarias que aún se utilizan en la actualidad.
Con la llegada del comunismo a Rusia y de Hitler a Alemania, las técnicas de propaganda se fueron perfeccionando y se volvieron más complejas. Fueron en ambos casos herramientas que lograron sostener sistemas totalitarios y necesitaron, para tal fin, de una enorme organización que demandó importantes recursos humanos y económicos.
Para Lenin, los proletariados no tenían posibilidades de adquirir por sí mismos la conciencia de la explotación capitalista. El proletariado sólo podría alcanzar una “conciencia sindical”.
De acuerdo a este razonamiento, el pueblo no se transformaría en revolucionario por iniciativa propia sino que será los intelectuales de la elite política los que tendrían el deber de despertar la conciencia revolucionaria de las clases proletarias. “La masa sólo posee fuerza ciega y espontánea”.
Este postulado justifica la misión “educativa” que se le otorga a la propaganda dentro del sistema soviético. Con ese pensamiento, la masa aporta la fuerza, la espontaneidad y el partido forma la conciencia revolucionaria.
En orden a alcanzar estos logros, el Partido sería el encargado de trabajar para el progreso de la humanidad, y esto implicaría intervenir de modo directo en todos los aspectos de la cultura a fin de formar a un "hombre nuevo".
El Nacional Socialismo perfeccionaría aún más la organización creada por la propaganda leninista.
A diferencia del marxismo, el Nacional Socialismo carece de una macro teoría que suponga una interpretación de los hechos sociales. Para esta ideología, los programas políticos son considerados inútiles, lo único realmente válido, es la voluntad. Tal es así que la obra que escribiera Adolf Hitler, "Mi lucha" no es otra cosa que un llamado a la acción.
El hombre debe someterse a la comunidad porque carece de un destino individual. El fin último del hombre es su sacrificio por la comunidad a la que pertenece. Esta idea implica consecuentemente la existencia de una supremacía dentro de la sociedad. Significa que existe un "Principio de jefatura" que guía a la comunidad, en el cual el jefe orienta y hay que someterse. El conductor o Führer encarna así el espíritu objetivo del pueblo.
El Partido Nacional Socialista Obrero Alemán, constituye el instrumento de propagación de la ideología y es el intermediario entre el pueblo y el Führer.
Al principio el partido era una organización pequeña que, representante de la derecha, se opone a los gremios sindicales. Más tarde, Hitler se consolidaría como líder y se le sumaría Joseph Goebbels, que posteriormente, se convertiría en Ministro de Propaganda.
El partido se transforma así en una élite cuya misión es conducir, propagar y defender el nacional-socialismo en el pueblo. La propaganda es algo más que una técnica de comunicación, es el vehículo que permite la identificación entre el pueblo y su jefe.
La efectividad de la propaganda del Tercer Reich se logró sobre una compleja organización centralizada que cristalizó los postulados teóricos en un sistema de control que intentaba no descuidar ningún frente. El objetivo era, naturalmente propagar el "nuevo credo".
En su libro, "Mein Kampf" (Mi lucha), Hitler da gran importancia a la propaganda no sólo como medio para obtener el poder sino también para conservarlo.
Joseph Goebbels, afirmaba “para convencer hay que afirmar, repetir y dar ejemplos".
En su libro, Hitler destacó también la importancia del orador. Describió en él, una técnica intuitiva que aplicaría con éxito en numerosas oportunidades: lo primero que hacía era refutar lo que le iban a decir, y ante la perplejidad del adversario podía ya exponer tranquilamente su mensaje.
En el año 1933 fue creado el Ministerio de Reich para la Educación del Pueblo y la Propaganda. Su organización pone de manifiesto la enorme importancia que el Tercer Reich otorgó al control de la opinión pública como herramienta de gobierno. Estaba dividido en secciones que cubrían bastas áreas vinculadas a la cultura y a la comunicación.
La utilización de los medios a través de la propaganda nacional-socialista, se encuadra dentro de los criterios descriptos por Hitler en "Mi lucha":
a. Contenido de la información: intolerante y parcial con el objetivo de nacionalizar a las masas.
b. Concepción del destinatario: ignorante, débil e inclinada hacia quien domina, limitada en su capacidad de asimilación, carente de memoria, predominante sensibilidad por sobre la reflexión, tendencia a la polarización conceptual, susceptible a la influencia del discurso persuasivo (oratoria).
c. Naturaleza de la propaganda:
Doctrina intransigente
Mensaje adaptado a la limitada capacidad del destinatario
Concentración en pocas ideas
Apelación a lo emotivo
Fomento de la polarización conceptual (simplificación)
uniformidad de los mensajes (orquestación)
El nacional-socialismo ejerció una importante influencia en los medios de comunicación y en otros ámbitos especialmente culturales del país.
La radio ya estaba difundida en esa época y había desplazado al cartel y a los panfletos como medios de propaganda. Este medio requería un tratamiento diferente de los mensajes. Los mensajes escritos pueden ser releídos y transmitir conceptos de mayor profundidad que requieran una reflexión más importante. El texto radial no permite más que una única lectura, por lo que es mejor que sea repetido varias veces en sus conceptos fundamentales. La ventaja que tiene es que puede llegar incluso hasta aquellas personas no alfabetizadas del mismo modo que a las de educación superior. El discurso, una vieja técnica persuasiva, volvió a ser utilizada explotando sus aspectos teatrales: la arenga, la repetición, el verbalismo, la utilización de frases desprovistas de contenido y las ideas repetitivas.
Cuando la radio transmitía los discursos de Hitler, no era tan importante lo que decía sino cómo lo hacía: el famoso "Heil Hitler!" desde millones de personas llegaba a los odios de otros tantos millones de radioescuchas.
También se produjeron programas radiales para los alemanes radicados en el exterior. Dado que planeaban iniciar una expansión territorial, el objetivo del gobierno era generar el apoyo de los ciudadanos que habían emigrado y persuadirlos respecto a la ideología del poder. También tenían interés en conseguir adeptos en el extranjero.
Con respecto a la prensa y la censura, una de las primeras medidas fue secuestrar el material considerado peligroso: periódicos socialistas y comunistas. La libertad de prensa fue suprimida y se creó el Ministerio de Propaganda, del cual Joseph Goebbels se haría cargo, para él, la misión de los diarios no podía ser otra que colaborar con la acción de gobierno, y esto se lograría a través de una apoyo incondicional, es decir: no podrían quebrantar la fe del pueblo.
Organizarán así una cámara de prensa que reunirá toda la actividad periodística, la cual estaría regida por el estatuto de periodista. El periodista, no sería otra cosa que un funcionario público.
El cine, con su capacidad de trabajar al nivel de las emociones, tiene en tiempos de la propaganda nazi, su época dorada. No será casual entonces su utilización con fines propagandísticos.
El 80% de la industria cinematográfica estará controlada por el gobierno alemán. Fueron producidos largometrajes de claros objetivos de propagandísticos. Un ejemplo es "El triunfo de la voluntad". Este largometraje expresa a través de elocuentes imágenes, la fuerza del régimen, su poder de convocatoria y pondera la fortaleza física y espiritual del pueblo alemán. El estado contrataba a artistas renombrados para que colaboraran con el gobierno.
En literatura, todo libro ajeno a la ideología gobernante era destruido. Se censuraba así todo texto pacifista, marxista o judaico. Obras como "Mi lucha" (Hitler) o "El mito del siglo XX" (Rosemberg) son considerados clásicos. Sin embargo, se trata de trabajos simples cuyo objetivo es difundir una ideología a las masas.
En las artes plásticas, la representación de la figura humana, es el soldado ario, quien expresa la belleza y es la encarnación del régimen. En la escultura, aparece la acción como símbolo de la voluntad: son motivos frecuentes, el luchador y el atleta. El culto por el físico se manifiesta desde la misma educación que privilegiaba lo físico por sobre lo intelectual.
En la pintura también se refleja el interés por el nacionalismo a través de escenas de la vida colectiva y la cultura tradicional alemana.
La arquitectura es utilizada como un vehículo para: a) Fomentar el nacionalismo: a través de la reivindicación de la típica casa alemana y b) Expresar el poderío de la autoridad: La realización de grandes obras como el Estadio Olímpico de Berlín. Las obras de dimensiones importantes son una consigna de todo gobierno dictatorial, porque estas colosales estructuras representan la grandeza y la perdurabilidad del poder.
En música, las marchas militares formaban también parte de espíritu promovido desde el poder.
Con respecto al teatro, se realizaban espectáculos públicos en los que el espectador participaba activamente, por ejemplo, a través de los coros.
En la educación, la formación del niño es un asunto de estado, de allí que la Escuela Popular Alemana del Tercer Reich haya sido obligatoria. Después de la escuela, el partido obligaba a hombres y mujeres a participar de la "Juventud Hitleriana". Los jóvenes más destacados, eran incorporados al partido. De allí saldrían los futuros dirigentes, perfectamente adoctrinados. Se aplicaba una abierta discriminación ya que sólo podían asistir a estas instituciones "arios puros".
En definitiva, diremos que la organización de la propaganda nacional-socialista estaba basada en la centralización: el Ministerio de Propaganda, la Cámara de la Cultura y el Partido, eran los tres ejes que permitían mantener una estructura de control sobre las masas a través de una fuerte acción ideológica.
La propaganda puede compararse con la publicidad en cuanto tiende a crear, transformar o confirmar opiniones y usa algunos de los medios propios de ésta; pero se distingue de ella porque persigue un fin político y no comercial.
La propaganda sugiere o impone creencias o reflejos que a menudo modifican el comportamiento, el psiquismo y aun las convicciones religiosas o filosóficas. La propaganda por consiguiente, influye en la actitud fundamental del ser humano. En este sentido puede comparársela con la educación; pero las técnicas que emplea habitualmente y, sobre todo, su designio de convencer y subyugar, sin formar, la hacen su antítesis.
Comunicación gubernamental: que algunos llaman comunicación política, difiere de manera radical de la propaganda política. El propósito, métodos y técnicas son distintos. La comunicación gubernamental en las sociedades democráticas se funda en el derecho de los ciudadanos a ser informados y en el deber del gobierno de transparentar su acción y rendir cuentas.
El derecho a la información forma parte de los derechos fundamentales. Derechos fundamentales, dice el Jurista Italiano Luigi Ferrajoli, son “todos aquellos derechos subjetivos que corresponden universalmente a todos los seres humanos en cuanto dotados del estatus de personas, de ciudadanos o de personas con capacidad de obrar”.
El mismo Ferrajoli plantea que los derechos subjetivos deben de entenderse como “cualquier expectativa positiva (de prestaciones) o negativa (de no sufrir lesiones) adscrita a un sujeto por una norma jurídica”. El también define que estatus es “la condición de un sujeto, prevista asimismo por una norma jurídica positiva, como presupuesto de su idoneidad para ser titular de situaciones jurídicas y / o autor de los actos que son ejercicio de éstas”.
El derecho a la información, es un derecho fundamental, porque protege bienes básicos. Esta protección se da de dos maneras: 1) en relación con la posibilidad de darle contenido, calidad y sustancia a otros derechos fundamentales y 2) reside en el valor autónomo que tiene la información como bien jurídico.
Lo que garantiza que el derecho a la información no sea un ejercicio estéril y vacío es que exista amplia y significativa información. Los ciudadanos, por eso mismo, deben ser informados y tener acceso directo a la mayor cantidad de documentos y archivos públicos. Es la manera de hacer realidad este derecho.
El derecho a la información es una precondición del sistema democrático y del ejercicio de la participación política de la ciudadanía. Sin la garantía y cumplimiento de este derecho simple y llanamente no hay un régimen democrático.
El valor autónomo de la información, el derecho a la verdad, es lo que ofrece el fundamento para la libertad de investigación, que sirve para el desarrollo de actividades académicas y periodísticas y que genera obligaciones positivas de colaboración para el Estado, cuando el objeto de la investigación sean conductas, datos o políticas públicas.
La información es un requisito para el control de los actos de los poderes públicos y es también, lo que permite acceder a la información presupuestaria para conocer la forma y destino de los gastos públicos.
Como dijimos la comunicación gubernamental se funda en el derecho a la información que tienen los ciudadanos y en la obligación que tiene el Estado. Es la garantía y el ejercicio de estos dos derechos los que fundan jurídicamente el campo de la comunicación gubernamental. Se puede decir que son dos derechos que hacen relación a un mismo tema, pero que es visto desde la lógica de dos actores distintos: los ciudadanos y los poderes del Estado. Uno exige al otro. No se puede garantizar el derecho a la información si, por otro lado, no existiera la obligación de rendir cuentas.
Un elemento central de la constitución de la ciudadanía, es que se garantice de manera efectiva el derecho a la información. Esto implica en primer lugar que los poderes del Estado y los órdenes de gobierno informen con claridad y transparencia de lo que hacen y de la forma como lo hacen.
Para que se hagan realidad estos derechos, es necesario que se diseñen y pongan en ejecución mecanismos prácticos y operativos que transmitan de manera permanente información a los ciudadanos. Estos mecanismos pueden ser múltiples. Unos, sin duda, resultan más efectivos y completos que otros.
Es el nivel y la calidad del desarrollo democrático lo que determina que estos mecanismos pueden ir desde un simple boletín, colocar información en internet, hasta conferencias de prensa. El que sea de una forma u otra no es excluyente, depende de la manera en como los poderes del Estado entienden esos derechos, pero, sobre todo, de cómo se exprese y se haga valer la exigencia ciudadana.
Periodismo cívico: la gran tarea que debe cumplir aquello que hoy por hoy se llama periodismo cívico es formar ciudadanía debidamente enterada, que conozca más de dos versiones convencionales de un hecho, que no sólo ve, escucha y lee a expertos o fuentes oficiales, sino un ciudadano, al que el medio le permite múltiples miradas de la realidad que son contadas directamente por sus protagonistas sin intermediarios, pues así se construirá un ciudadano con opinión.
Por tanto, para hablar de opinión pública es necesario que haya procesos deliberativos que construyan ciudadanos y ciudadanía.
Y la nueva herramienta que permite crear esa opinión se llama periodismo cívico, cuyo eje fundamental es tratar de llevar al ciudadano del común a un diálogo desde sus perspectivas individuales, que no por ello lo excluyen del interés público.
Reynafé, Héctor Hugo – Matrícula: 200415666/8
Fuentes:
Calcagno Eduardo, Propaganda, la comunicación política en el siglo XX, Comunicación Gráfica Edición y Diseño, 1992
Domenach, Jean Marie, La Propaganda política, Eudeba, Buenos Aires, 1966
Furones Miguel, El mundo de la publicidad, Salvat, Barcelona, 1982
Salvador Valverde Freire, Diferencias y coincidencias entre la propaganda y Publicidad, Bs. As., 1987
Luigi, Ferrajoli, Derecho y Garantías. La ley del más débil, Trotta, Madrid, 1999
Heriberto Muraro – Poder y Comunicación
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