jueves, 1 de octubre de 2009

Concepto de ciudadania por Facundo Caballero

PERIODISMO CIVICO, DE INVESTIGACION E INFORMATIVO.

DISTINTAS FORMAS DE PARTICIPACION CIUDADANA.

CIUDADANIA, CONCEPTO.







El periodismo cívico no es fundamentalmente un conjunto de prácticas profesionales periodísticas nacidas en un momento histórico puntual, sino una filosofía, una idea, acerca de qué papel debiera desempeñar el periodismo en una sociedad democrática. Por lo tanto, el periodismo civico debe ser entendido como una manera de ver al periodismo como instrumento para promover la participacion ciudadana.
es un modelo innovador o la realización del buen periodismo en la que se promueve la participación ciudadana, sobre la base de la deliberación de una problemática para encontrar soluciones.
Así, de este modo, se esta buscando promover un proceso comunicacional sumamente participativo en el que no sólo se enriquezca la cultura política y la formación ciudadana sino también se aporte a la solución de problemáticas urbanas específicas.
Si se quiere elegir un tema para periodismo civico, este deberá:
o ser de interés masivo.
o ser un tema interesante y polémico.
o permitir aportes y sugerencias de la ciudadanía
o tener una solución viable, que permita una oportuna y alcanzable solución.


El Periodismo Cívico, plantea fortalecer el espacio público construyendo una “agenda ciudadana”, de manera que los temas, problemas e ideas de interés ciudadano sean tomados en cuenta en la discusión pública y en la posterior toma de decisiones políticas. busca aportar, desde la comunicación y el periodismo a solucionar los problemas mas importantes de la ciudad.

tiene como propósitos:
o que la información contribuya a darle visibilidad a lo que hace el poder, que los asuntos de interés colectivo se debatan a la luz publica y que las decisiones relacionadas con el interés común se tomen teniendo en cuenta los discursos de los sectores afectados de un modo u otro.

o Conectar al ciudadano a los asuntos de interés colectivo: propiciando su participación en ese debate de temas de interés común. Se trata de no dejarlo solamente en manos del poder ni de los políticos profesionales, sino de asumir las responsabilidades ciudadanas voluntariamente, atendiendo en este caso la convocatoria de los medios de comunicación masiva.

o Democratizar los medios de comunicación: como se seleccionan las informaciones, quienes toman las decisiones, hasta que punto hay deliberación interna en los medios de comunicación, como se interpretan los puntos de vista de la ciudadanía, que relación tienen con el poder.
o Hacer de los medios de comunicación escenarios para el debate publico : los medios no solamente se deben ocupar de la información sino que deben propiciar el libre examen de los temas incluyendo todas las voces posibles.



¿Qué se entiende por Periodismo de Investigación?
Para el común de sus cultivadores, éste se distingue del resto de las rutinas profesionales tradicionales fundamentalmente por la selección de determinados temas y su mayor profundidad en el tratamiento del objeto o asunto que se aborda, lo cual supone o es el resultado a su vez del empleo combinado de métodos y técnicas rigurosas de indagación en la búsqueda de los datos y, por supuesto, de un consumo de tiempo y otros recursos superior a la media del reportaje convencional. Los tres elementos básicos son: que la investigación sea el trabajo del reportero, no un informe sobre una investigación hecha por alguien más; que el tema de la información trate algo de razonable importancia para el lector o televidente, y que haya quienes se empeñen en esconder esos asuntos al público.
También William Gaines lo plantea en similares términos, cuando señala en su obra que "se considera historia investigativa: 1) aquella que es producto original del periodista, en contraposición a un informe sobre la investigación de una entidad pública; 2) aquella en la que haya existido algún intento de ocultar la información; 3) aquella que sea de importancia para el público."
Aunque la experiencia relatada por éstos y otros autores ( Scanella, Quesada, etc.) que han abordado el tema reconocen las ventajas de un trabajo en equipo y del empleo de distintas técnicas de investigación, la mayoría de ellos asume como válido el papel predominante del reportero individual y la condición de que los datos a manejar deben ser un resultado del esfuerzo propio. Ello podría llevar a la idea de excluir importantes procedimientos indagatorios que se apoyan en el trabajo y la opinión de expertos u otros investigadores que a menudo suelen constituirse en valiosas fuentes de información para el reportero, dispuestas por lo general a colaborar en forma desinteresada con éste.
El interés social del tema, condición inobjetable, no puede conducir sin embargo al criterio de que todo lo que atrae la curiosidad y atención del público debe ser tratado por la prensa. El público quiere saber qué pasa con sus impuestos, a dónde va a parar el dinero de las privatizaciones y de las bonanzas, y cómo está cuidando el Estado los recursos naturales; quiere enterarse sobre la integridad moral de sus gobernantes, si tienen relaciones con narcotraficantes o mafias de juego y el contrabando y, sobre todo, quiere saber quién lo engaña. Al mismo tiempo, el lector busca chismes en el periódico para satisfacer su curiosidad personal sobre la vida privada de artistas, comediantes, grandes empresarios, deportistas y delincuentes famosos.
Por supuesto que hay límites que sitúan la ética, los intereses del país, la intimidad de las personas, y otros factores de política editorial, que no pueden dejarse de tener en cuenta, y que a la corta o a la larga podrían dar al traste con las posibilidades de que muchos temas abordados sin una valoración previa vean la luz pública.
Por último, suponer la existencia de intereses antagónicos con la fuente como condición de toda investigación periodística convierte en esencial un rasgo que puede ser y es sin duda ocasional, dependiente más bien de las características de determinados sistemas sociales y temas que de las complejidades de muchos asuntos que la prensa debe abordar con enfoque científico, y en los cuales a menudo sus principales fuentes de información podrían estar tan interesadas como el reportero en un buen tratamiento periodístico.
En síntesis, al valorar de conjunto el Periodismo de Investigación podemos subrayar como rasgos positivos los siguientes:
• La necesidad de un despliegue constante de iniciativas y habilidades profesionales para la búsqueda y solución de nuevos temas o aspectos de determinados temas en ocasiones desconocidos, pero esenciales.
• Una concepción integral y estratégica del trabajo con las fuentes de información y ulterior presentación de los resultados, a través de una serie o conjunto de trabajos periodísticos.
• Un aprovechamiento adecuado de las amplias posibilidades que se abren al periodista con la introducción de las modernas tecnologías de la comunicación e información.

Periodismo informativo:

El individuo que envía un mensaje, del cual el contenido es verídico, esta brindando y sugiriendo a la persona que lo percibe las características y el significado necesarios para el entendimiento de una temática especifica. Además para el proceso de transferencia de un mensaje, es esencial que todo lo que este encierre sea verdad, para lograr informar correctamente a quien este destinado. En la medida en que se divulgue la información de una manera eficiente, así será la percepción y el nivel de comprensión que los destinatarios tendrán del mensaje transmitido. El individuo vive en un contexto por lo que seria un error no tomar en cuenta que el periodismo responde a la necesidad informativa provocada por la inquietud hacia las cosas o sucesos que atraen o ocupan la atención del común de las gentes en un momento dado.


Pequeña conclusión: Este trabajo de síntesis donde analizamos sintéticamente los tres tipos de periodismos observados, nos lleva a afirmar que no se dan en estado puro, sino que cada uno de ellos lleva un poco del otro, y que el periodismo en la actualidad con su compromiso de cambio debe ser una herramienta fiel que beneficie el cambio social.

Mecanismos de participación ciudadana:


Frente a la llamada “crisis de representación” por la que atraviesa nuestro país, y al deterioro de los partidos políticos como canales institucionales de participación, el abordaje de los mecanismos de participación ciudadana, nos permitirá considerar sus alcances y limitaciones como instrumentos institucionales alternativos para la estabilización y legitimación del régimen político, vía la participación popular.
Es sabido que la globalización ha planteado nuevos e importantes desafíos a la ciudad como unidad político-administrativa. En la actualidad son las ciudades, más que los estados nacionales, las protagonistas de una nueva forma de articulación entre la esfera pública y la esfera privada, entre el Estado y la Sociedad Civil. Al tiempo que la globalización impone a los Estados nacionales una
pérdida de la capacidad de decisión política a manos de organismos supranacionales, la mayoría de las experiencias de fortalecimiento democrático han tenido lugar a escala local.
La democratización política, la reforma del estado y las crecientes demandas de la ciudadanía obligaron a construir un nuevo escenario para el diseño y la aplicación de las políticas sociales y urbanas. Los gobiernos locales ganaron en autonomía y, en este contexto se fueron creando nuevos espacios de participación popular. Actualmente, ya no basta con la racionalidad técnica para mejorar la calidad de vida de nuestras ciudades: es necesario generar posibilidades reales de participación ciudadana en la esfera de lo público. El objetivo a perseguir para futuros cambios será entonces el de expandir la democracia mediante la apertura de nuevos canales de participación política.
Es en este escenario donde se revela con mayor fuerza la voluntad de la sociedad a participar a través de canales no partidarios o gremiales, cuestionando el usual funcionamiento de los partidos y de los Consejos Deliberantes que arrastran un notorio desprestigio. El ámbito local se manifiesta, en dicho contexto, como un laboratorio de políticas públicas mucho más propicio para la experimentación con canales institucionales alternativos de participación ciudadana, dotado de importantes ventajas respecto del ámbito nacional.
Mecanismos de democracia semi directa y/o participativa
Iniciativa legislativa:
La iniciativa legislativa o popular es un instrumento que permite reparar los pecados de omisión de la Asamblea Legislativa (Bogdanor, 1987). Habilita a un determinado número mínimo de electores a presentar al Congreso una propuesta de ley de su elección. Puede variar de un régimen a otro según los contenidos o materias habilitadas para la presentación de propuestas, en función de la naturaleza de la norma en cuestión (constitucional, legislativa o de menor jerarquía) y en relación con los requisitos para su procedencia. En algunos lugares (Italia, Suiza, ciertos estados de EEUU) va de la mano del referéndum, lo que implica la exigencia de que la propuesta sea sometida a voto popular. En ocasiones, se concede primero al Parlamento la oportunidad de aprobarla pero, si no lo hace, la propuesta pasa directamente al electorado. No obstante, suele ocurrir que la mayoría de los proyectos legislativos que no cuentan con el respaldo legislativo son rechazados.
Consulta popular o referéndum:
Es una forma de participación individual que manifiesta una opinión o voluntad a través del voto, el que puede ser consultivo o decisorio. En algunas legislaciones, se concibe que la iniciativa de la convocatoria sea también una decisión de la ciudadanía (referéndum no controlado). Este mecanismo implica que, en lugar de que el poder de hacer leyes recaiga exclusivamente en el Legislativo, los votantes pueden ser convocados a fin de aprobar o rechazar proposiciones de ley, las cuales pueden ser, en los diferentes regímenes, leyes regulares o enmiendas constitucionales (Lijphart, 1984). Es un
instrumento de prudencia que ofrece al electorado, concebido como la fuente última de poder político, un mecanismo de control del gobierno. Sirve para reparar los pecados de acción de la Asamblea Legislativa (Bogdanor, 1987).
Un referéndum puede ser prohegemónico o antihegemónico según sean sus consecuencias de apoyo o en detrimento del régimen. La mayoría de los referendos son controlados (convocados por el gobierno) y prohegemónicos (Lijphart, 1984).
Al igual que con la Iniciativa Legislativa, la reforma constitucional de 1994 incorporó la Consulta Popular (art. 40) en sus dos alternativas, vinculante y no vinculante, como otra forma de democracia semidirecta. A través de la primera, se concede la posibilidad de someter a la opinión ciudadana cualquier proyecto legislativo, el que, de resultar con voto afirmativo, se convierte automáticamente en ley (vinculante). La iniciativa pertenece exclusivamente a la Cámara de Diputados, debiendo realizarse a través de una ley que no puede ser vetada. El voto de la ciudadanía es obligatorio. La segunda, en cambio, es de voto voluntario y reconoce la facultad tanto del Congreso como del Presidente de la Nación de convocarla dentro de sus respectivos ámbitos de competencia.
Revocatoria de mandato:
Según Lijphart (1984) la “destitución” (como él la llama) permite resolver un problema que Rousseau encontraba en las democracias representativas: que los representantes, una vez elegidos, no podían seguir siendo controlados por los votantes. La revocatoria subsana esta dificultad al permitir a cierto número de votantes insatisfechos con su representante reclamar elecciones especiales en las que el mismo pueda ser destituido.
Supone eliminar el contrato de representación establecido por el voto antes de que expire su período preestablecido. En algunas constituciones se establece un mínimo de 20% del electorado para solicitarlo dentro de un plazo poco mayor a la mitad del mandato cuestionado.
Las revocaciones dimanan de peticiones firmadas por la proporción requerida de votantes, seguidas de una elección especial para decidir si el funcionario en cuestión debe dejar el cargo. Si se aprueba la revocación, se elige a un sucesor, bien en la misma votación o en una selección sucesiva (Gerald, 1987).
Audiencia pública:
Es una instancia de participación en el proceso de toma de decisiones, en el cual la autoridad responsable habilita un espacio institucional para que todos aquellos que puedan verse afectados por una norma o tengan un interés particular en ella expresen su opinión respecto de la misma. El objetivo de esta instancia es que la autoridad responsable de tomar la decisión acceda a las distintas opiniones sobre el tema en forma simultánea y en pie de igualdad a través del contacto directo con los interesados. Los también llamados “hearings”, son una actividad común en la experiencia norteamericana, en donde diversas personas, a título individual o en representación de grupos, exponen sus puntos de vista sobre los proyectos de ley y de resolución sometidos a análisis en cada comisión o subcomisión.
Algunos de sus propósitos son: explorar la necesidad de una cierta legislación (propuesta o no); controlar al Ejecutivo; y proveer de un foro a los deseos, frustraciones y reclamos de los ciudadanos. Además, tienden a promover públicamente la personalidad de los integrantes de la comisión, en particular de sus líderes formales y/o reales. Entre sus principales efectos se encuentran los de: reafirmar la independencia del Congreso frente al Ejecutivo, en cuanto a que en ellas los legisladores “interpelan” a funcionarios de esa rama y lidian directamente con los expertos independientes; despiertan el interés de la opinión pública en los asuntos de interés general; promueven soluciones más adecuadas a las circunstancias; y elevan el grado de transparencia del trabajo de los lobbystas (Molinelli, 1991).
Esta herramienta, puede adoptar diferentes formas según sean o no obligatorias para la sanción de una ley o la ejecución de una política pública, como las restricciones existentes en materia de medio ambiente y servicios públicos a nivel nacional y en varias jurisdicciones locales. La audiencia pública puede ser facultativa, obligatoria o a petición de la ciudadanía.
En la Constitución Nacional, no está prevista como un mecanismo de participación ciudadana en sí mismo, pero, sin embargo, se encuentra incluida en determinados procedimientos públicos referidos a las materias antes mencionadas. Contrariamente, sí aparece como tal en la Constitución de la Ciudad
Presupuesto participativo:
Es un mecanismo que permite a los ciudadanos opinar sobre la aplicación de los fondos públicos y controlar las rendiciones de cuentas referidas a su utilización.
Acceso a la información:
Básicamente, este mecanismo garantiza el derecho de todo ciudadano, de conformidad con el principio de publicidad de los actos de gobierno, a solicitar y recibir información completa, veraz, adecuada y oportuna, de cualquier órgano perteneciente a la administración central, descentralizada, de entes autárquicos, empresas y sociedades del Estado, sociedades anónimas con participación estatal mayoritaria, sociedades de economía mixta y todas aquellas otras organizaciones empresariales donde el Estado tenga participación en el capital o en la formación de las decisiones societarias, del Poder Legislativo y del Judicial en cuanto a su actividad administrativa, y de los demás órganos establecidos por la Constitución.

Los mecanismos de participación ciudadana, están constituidos como las herramientas de indispensable valor jurídico para ejercer el control y garantizar la eficacia en los actos del estado.

Ciudadania. Concepto. Ciudadano

El concepto de ciudadanía ha sido explicado de diversas maneras, algunas teniendo en cuenta solo los requisitos formales para ser considerado ciudadano, otras agregando ya la idea de un compromiso social por parte de una persona, y no dejando de lado la caracterización de ciudadano teniendo en cuenta su efectivo ejercicio de la misma.
Un ciudadano es un miembro de una comunidad política. La condición de miembro de dicha comunidad se conoce como ciudadanía, y conlleva una serie de deberes y una serie de derechos.
La ciudadanía se puede definir como "El derecho y la disposición de participar en una comunidad, a través de la acción autorregulada, inclusiva, pacífica y responsable, con el objetivo de optimizar el bienestar público."
Entre los más importantes derechos, destacan por su importancia los de participación en los beneficios de la vida en común. Además de la imprescindible participación política, mediante el derecho al voto, que es la seña de identidad de las democracias representativas predominantes en el mundo.
Entre los deberes, destacan la obligación de respetar los derechos de los demás, de contribuir al bien común respetar los valores predominantes - que incluyen el sentido de justicia y de equidad -, y otros que contribuyen a afirmar la tesitura social y la paz. En ese sentido, tanto más democrática es una sociedad cuanto más incluyente, es decir, cuanto más ciudadanos plenos la conforman.
El concepto de ciudadanía ha cambiado a lo largo de la historia occidental, haciéndose cada vez menos excluyente.

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